Vínculos narcisistas y la desaparición del encuentro.
Vivimos en una época en la que todo se dice, pero poco se escucha. Se cuenta, se muestra, se comparte, pero rara vez se pregunta. Hay una sobreproducción de relato personal y una escasez radical de alteridad. Cada quien parece ocupado en sostener su propio discurso, incluso cuando se supone que hay un vínculo. Incluso cuando, en apariencia, hay diálogo.